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Cosechamos Futuro.
DIECA como un lugar para empezar a hacer el cambio en nuestra agronomía.

El Departamento de Investigación y Extensión de la Caña de Azúcar (DIECA), es un organismo científico creado para la investigación de futuras enfermedades, plagas y males que puedan afectar el sector cañero y agrónomo en general, así como sus posibles soluciones y remedios para combatirlas. Eso está claro, pero te has preguntado ¿quiénes son las personas que trabajan aquí?

Resulta que DIECA también es una fuente de trabajo para las nuevas generaciones de científicos que desean llevar su aporte a los campos de cultivos y por ende, a las mesas de los costarricenses.

Conversamos con dos de estos jóvenes integrantes de la familia DIECA para conocer un poco de su historia y aquí los podés conocer.

Antony González. Ingeniero en Biotecnología.

“Ver el trabajo de los agricultores y su sacrificio fue lo que me impulsó a buscar una forma de ayudarlos”.

Antony es un joven de Grecia que se trasladó a vivir 7 años de su vida a Cartago para estudiar en el TEC y perseguir su sueño.
“Pasé por diferentes carreras hasta poder moverme a la que quería, Biotecnología”.

“Encontrarme con DIECA fue algo más que una buena noticia, pues tuve que buscar cómo hacer mi tesis en medio de la pandemia actual, entonces ya imaginarán lo complicado que fue”.
Antony nos cuenta que la situación mundial por el COVID-19, le cerró muchas puertas, pues nadie estaba “contratando” nuevo personal.
“No recuerdo la cantidad de correos que habré enviado buscando una puerta que se abriera”.
Fue así, hasta que un familiar le informó que en DIECA era un lugar que le podría funcionar, “Mi reacción inmediata fue una sorpresa, que en Grecia hubieran laboratorios moleculares”.

Después de eso el contacto fue muy rápido y sencillo para que Antony ingresara a realizar su tesis, pues dice que le dieron todas las facilidades para que terminará sus estudios.

¿Antes de salir de un salón de clases, te imaginabas cómo era el trabajo de un agricultor? “De cierta forma sí. En la u aprendés mucho de los procesos que hay detrás de un cultivo exitoso o fallido, pero no sientes en carne propia lo que es que al final se te muera todo lo que cuidaste por meses. Un agricultor sí, ellos lo sufren. Y ahora le sumamos a eso el sol, las condiciones naturales de su trabajo. Son cosas que definitivamente no aprendés en el salón de clases”.

Y tu experiencia en DIECA, ¿qué tal?
“Tengo 1 mes, pero de momento estoy encantado de trabajar en el Laboratorio Molecular, porque es una herramienta que va a hacer salir adelante a este gremio”

Antony trabaja actualmente en un proyecto llamado Evaluación del Protocolo de Identificación del Virus del Mosaico en la Caña de Azúcar.
Le consultamos que nos explicara de manera más sencilla, ¿en qué consistía dicha labor?

“Me encargo de recolectar muestras que indiquen síntomas de algo, pigmentación, arrugas y demás. Las traemos al laboratorio, extraemos su información genética y la multiplicamos para montarla en un gel que nos demuestran si hay o no virus.
Esto es importante para identificar enfermedades en las cultivos de una manera más sencilla, rápida y confiable”.

El trabajo de Antony es sumamente importante para el gremio cañero, pues de esta forma se identifica si un cultivo está enfermo, qué enfermedad es la que presenta y hallar la manera correcta de combatir esa enfermedad.

Argerie Oviedo. Bióloga.
“Descubrí desde pequeña que este era mi mundo”

Argerie nos cuenta entre risas que desde el colegio era una amante de la biología y que más tarde se motivó al ver el mundo de la biotecnología pues su hermana lo estudiaba y siempre le contaba sobre las nuevas cosas aprendidas.
“Ahí decidí que era lo que yo también quería para mi vida. Ingresé a la UNA y ya estoy muy próxima a graduarme de lo que siempre me ha gustado”.

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?
“En muchos realmente. Por un lado estamos haciendo varios estudios para eliminar microorganismos que afectan la producción de los controladores biológicos, y por otro, investigando qué nuevos agentes de control biológico podemos desarrollar para combatir de forma natural las plagas y enfermedades que le dan a la caña. También estamos trabajando fuerte en la mejora del proceso de producción de la avispa que parasita y controla al gusano Barrenador de la caña.”

Hablar con Argerie es increíble, pues rápidamente se pierde en medio de la pasión con la que cuenta su trabajo y en lo que se le van las horas dentro de los distintos laboratorios de DIECA.

Le preguntamos a Argerie ¿cómo es el proceso en el que deciden en qué enfocarse, en qué nuevo producto o investigación centrarse?
“Es complicado. Los procesos y el trabajo ya está establecido, pero de pronto un día descubrimos una falencia en algo y es ahí cuando nos centramos en descubrir una manera de superarla, un nuevo proceso de cómo hacer mejor X trabajo, cómo detallarlo, cómo obtener mejores resultados, es decir, es una labor en constante crecimiento y aprendizaje de la que nunca terminamos de descubrir cosas nuevas”.

Argerie viene de una familia que de hecho es cañera, pues nos contó que su papá se dedicó muchos años a esta labor, por eso ahora se siente realizada y se siente parte de un apoyo que el sector necesita.
“Es muy importante que instituciones tan grandes como LAICA con departamentos como el de DIECA le den oportunidades a jóvenes como nosotros, pues de alguna manera unimos nuestros conocimientos, nuevas tecnologías, nuevos métodos, con el la experiencia y conocimiento del gremio que tienen las otras personas que llevan más tiempo aquí. Esa mezcla es perfecta para que este sector siga creciendo”.

Como bien lo dice Argerie, parte importante de que las nuevas generaciones tengan un papel trascendental en la industria cañera y agrónoma, es el aporte de las personas con más años en el gremio, esos que con su experiencia guían a los más nuevos.

Por eso conocimos a don José, un hombre con más de 39 años de trabajar en DIECA.

José Durán. Ingeniero Agrónomo y encargado del Programa Variedades.
“En casi 40 años las cosas han cambiado mucho, pero nuestro sector se mantiene siempre sano”.

“Yo empecé con la Cámara de Productores de Caña de Grecia, esto en abril de 1982. En ese momento las personas que formaban ese grupo maquinaron la idea de crear un grupo encargado exclusivamente de la investigación de la caña”.

Hablar con don José es muy interesante, pues en cada frase nos regala muchos datos anecdóticos de esta industria. Por eso decidimos no interferir mucho con preguntas y simplemente disfrutar de la historia que nos narró.

“Cerca los años 80, entraron 2 enfermedades fuertes a los cultivos de caña del país. La Roya y el Carbón. Estas afectaron variedades de caña y el sector no estaba preparado para enfrentar este tipo de problemas. Esto fue lo que detonó la creación de DIECA, que en un principio se llamó Dirección de Investigación y Extensión de la Caña de Azúcar”.

“Ya para ese entonces yo ya trabajaba aquí, pues venía siendo parte desde que existía la Cámara. Aquí no existían instalaciones, estábamos ubicados en el mismo inmueble de la Cámara y atendíamos tanto a los cañeros como a los cafeteros principalmente”.

De los primeros avances que tuvo este departamento fue el Programa Variedades, del que aún hoy don José sigue siendo el encargado de llevarlo a cabo.

“Yo soy el director de este programa desde por ahí de 1992 y hasta la fecha. Este programa investiga y evalúa cada región cañera del país para descubrir qué materiales se adaptan bien y ofrecen los mejores rendimientos en la producción del azúcar de la zona. Básicamente es manejar cuántas toneladas de caña produce cada hectárea de un cañal y relacionarlo a la cantidad de Kilogramos que produce esa X cantidad de caña, para saber si la variedad es la indicada. Muy importante es crear variedades que sean fuertes y resistentes a ciertas enfermedades para reducir al máximo el uso de otras sustancias”.

¿Cómo ha cambiado esta industria en sus 39 años trabajando para LAICA y DIECA?
“Cada sector ha cambiado. Por ejemplo, cuesta encontrar productores de caña jóvenes, la gran mayoría ya tienen sus años. Antes habían más nuevos cañeros, pues era algo más como de la familia. Ahora los hijos de los cañeros prefieren estudiar otras cosas que les gusta más.
El cultivo también ha cambiado. Pero esto está bien, aquí en Costa Rica se ha invertido gracias a LAICA en control biológico, investigación, una agricultura más natural y sana para todos.

 “En estos 40 años que tiene DIECA, se han producido más de 2.000 variedades de caña, eso en ningún otro país se ve, por eso siento que en esta parte del sector estamos bien organizados y trabajamos bien”.

¿Qué ha faltado en este tiempo don José?
“Información. Muchas veces salen personas mal informadas que intentan comunicar cosas que no son y confunden a otros, hasta el punto de meter nuestro trabajo en política y demás. Me gustaría que las personas estuvieran más interesadas y enteradas de cómo se trabaja aquí, del modelo de negocio solidario, de la labor y respeto entre productores e industriales y demás”.
“La gente también se enfoca mucho en los precios del azúcar nada más, pero no ven lo que es el trabajo de los agricultores. Eso también deberían conocerlo más para valorar la producción nacional”.

¿Qué opina de los jóvenes que llegan a formar parte de este sector?
“Nuestras industria no se puede quedar atrás. Es muy bueno que haya jóvenes que se interesan en trabajar aquí y traer sus tecnologías y conocimientos para el bien de la industria cañera”.
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Terminamos nuestra visita con un mensaje que don José quiere enviarle a todos los costarricenses.
“Hay que considerar a la gente que está detrás del producto que come cada día.
El agricultor, el transportista, el que te la vende, el que investiga para que ese producto sea lo más sano, todos, todos son importantes y muchas veces no somos conscientes de todo ese trabajo que hay, por eso apoyar lo nacional es importante, porque sin darte cuenta estás dándole trabajo y sustento a muchas personas que dependen de esto”.